En la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

El PP plantea un Día Nacional del Vino, “una fiesta donde elogiemos a los viticultores y enólogos que hacen el vino, a los bodegueros y cosecheros”

Miguel Ángel Viso afirma que “la declaración de un Día Nacional del Vino en España sería importante para el sector, así como para las numerosísimas zonas de todo el país que tienen en el mundo del vino un verdadero motor de su economía local y regional”

  • Asegura que “la designación de un Día del Vino sería para las PYMEs, la gran mayoría de empresas vitivinícolas, un gran impulso, en tanto que contribuiría a la visibilidad y notoriedad del producto, así como a su identificación como parte de la cultura y de la tradición ligada a numerosísimas zonas rurales de nuestro país”

  • Destaca que “en términos económicos, el vino favorece la atracción de turismo para estos territorios, la captación de inversión extranjera, la financiación de estas zonas, y de sus empresas, y la internacionalización de sus productos”

  • Además, la industria del vino “conforma el paisaje de muchas zonas de nuestro país, proporcionándole a esas zonas un alto valor medioambiental” y recalca que es una “actividad con menor impacto en el medio ambiente, buscando prevenir los efectos del cambio climático y luchar contra ellos”

El diputado de GPP, Miguel Ángel Viso, ha planteado hoy, mediante una Proposición no de Ley, un Día Nacional del Vino; “una fiesta donde elogiemos a los viticultores y enólogos que hacen el vino, a los bodegueros y cosecheros”.

El diputado popular ha destacado la importancia que tendría un Día del Vino en nuestro país, ya que “España, con casi 1.000.000 de has. (959.535 has.), es el primer área de cultivo del mundo y actualmente el mayor exportador de vino en volumen, por delante de Francia y de Italia”.

Ha añadido que “el valor total del vino español se sitúa por encima de los 6.000 millones de euros, lo que supone aproximadamente un 1,5% del PIB español”.

Además de resaltar el dato de que “el vino es de los escasos sectores que durante los años de grave crisis económica reciente, no ha perdido puestos de trabajo”; que ha tenido “un incremento sostenido en sus exportaciones en los últimos 15 años” y “según datos del Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) en 2017, las exportaciones de vino español alcanzaron cifras récord, llegando a los 3.435,2 millones de €. En volumen, las exportaciones españolas de vino alcanzaron la cifra de 3.548 millones de litros”.

Todo ello sin olvidar que los vinos de nuestro país “cuando salen del país, hablan de España. Y cuando salen de la UE, hablan también de Europa”.

También ha destacado la contribución histórica milenaria, el arraigo de España por este producto, el acervo cultural y la importancia que tiene que “los ingresos generados se quedan en las propias zonas” proporcionando oportunidades de trabajo en el medio rural y conformando el paisaje.

En términos económicos, ha subrayado que “el vino favorece la atracción de turismo para estos territorios, la captación de inversión extranjera, la financiación de estas zonas y de sus empresas y la internacionalización de sus productos”.

Además el vino es “uno de los productos agrícolas más estrechamente regulados de nuestro país, tanto por normativa UE específica, como por normativa nacional. Así, la normativa vitivinícola cubre desde definiciones a prácticas enológicas, producción, métodos de control y trazabilidad, hasta reglas de presentación y etiquetado”.

Esta correcta regulación, también hace que “el vino sea de los sectores pioneros en la incorporación de nuevas tecnologías, tanto en la producción, como en la elaboración. Maquinaria y equipos agrícolas de última generación, así como aplicaciones como el Big data, los drones o la tecnología blockchain” movilizándose además “para prevenir y luchar contra los efectos del cambio climático”.

“Esto –ha indicado- está contribuyendo a sensibilizar a los operadores del sector sobre la necesidad de poner en marcha prácticas culturales e inversiones (energías renovables) que contribuyan a luchar por una actividad con menor impacto en el medio ambiente, buscando prevenir los efectos del cambio climático y luchar contra ellos”.

Así “la vitivinicultura ha dejado una marca indeleble en nuestra idiosincrasia, en manifestaciones culturales que van desde la literatura, la ingeniería hasta la arquitectura, pasando por los oficios, los valles y poblaciones donde el vino trae el pan de cada día. La cultura del vino y desarrollo rural, donde la actividad vitivinícola puede ser un «motor» que arrastre a otros sectores como el cultural, turístico, etcétera, que permitan vislumbrar un mejor futuro para los pequeños pueblos”.

Con el Día del Vino habría una mayor concienciación y unidad del resto de agentes económicos relacionados: “debería trasladarse a todos los eslabones de la cadena de la comercialización del vino: la hostelería, la alimentación y cada agente que participa en ella”.

Por todo ello, el GPP cree en la que “la declaración de un Día Nacional del Vino en España sería realmente importante para el sector, así como para las numerosísimas zonas de todo el país que tienen en el mundo del vino un verdadero motor de su economía local y regional”.

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