18 Congreso PP

Intervención completa de María Dolores Cospedal

 

Durante la clausura del 18 Congreso PP

  • Salimos fuertes y salimos mirando hacia delante

  • Vamos a ganar y a devolver a la gente de este país los gobiernos sensatos que necesitan

  • Seguiremos pidiendo siempre y exigiendo y trabajando por la justicia, la dignidad y la verdad

  • Pretenden arruinar la vida de ocho millones de catalanes y pretenden violentar el derecho del conjunto de los españoles

  • Todos nos sentimos cómodos en el PP y precisamente por eso se cumplen nuestras expectativas de victoria

  • En torno a la idea de España, una España abierta e inclusiva, una España moderna, una España sugerente y una España con futuro

Muy buenos días a todos. Queridos compañeros del Partido Popular.

Quiero comenzar dando las gracias al comité organizador de este congreso que, con Luisa Fernanda Rudi a la cabeza, ha hecho que todo funcionara bien, que todo estuviera preparado, que hayamos tenido el congreso con la mayor participación democrática de nuestra historia, 4.000 enmiendas, y que todo haya salido como tenía que salir, con un partido renovado, auténtico y que mira hacia el futuro. Muchas gracias en nombre de todos.

Muchas gracias al PP de Madrid, que ha sido nuestro anfitrión, querida presidenta, Cristina, y muchas gracias a la mesa del Congreso, por haber llevado tan bien este Congreso. No era fácil, éramos muchos. Había muchas ponencias y creo que todo se ha resuelto muy bien.

Muchas gracias y enhorabuena por el trabajo.

Y a toda la organización del partido, a todas las personas que han intervenido. Desde todas las personas que se ocupan en la sede nacional de comunicación, de los medios técnicos. A todos los que han estado permanentemente ocupados de que no hiciera ni mucho frío ni mucho calor, de que hubiera la luz suficiente, de que tuviéramos buena comunicación. A todos ellos, que sois tan necesarios, a todos muchas gracias.

Hoy, queridos amigos, ponemos fin al Congreso Nacional para mí de mayor importancia política desde la refundación de nuestro partido.

Es verdad que esto mismo es lo que decimos muchas veces, pero creo que ni me equivoco, ni exagero cuando digo que este congreso tiene enorme trascendencia.

Y no han sido pocos los que hemos celebrado desde la refundación del PP hace ya algunos años.

Unos con más contenido, otros, con menos densidad. Unos generaron más expectación, otros menos. En Sevilla, en Madrid, en Valencia, de nuevo Sevilla, otra vez Madrid… de todos estos congresos, salimos fuertes y salimos mirando hacia delante, como hemos hecho.

Y de este Congreso tenemos que salir preparados para afrontar nuestro próximo gran hito. Y nuestro próximo gran hito se llama:

¡Ganar las elecciones autonómicas y locales de 2019!

Para eso es para lo que salimos preparados.

Y os digo: no podemos conformarnos con mantener posiciones. Salimos a ganar y a devolver a la gente de este país los gobiernos sensatos que necesitan. Eso es lo que va a hacer el PP.

Os decía, que este Congreso es decisivo, el más decisivo de nuestra trayectoria política, pero no el por qué. Y creo que es necesario que nos demos cuenta de que por primera vez desde que somos el Partido Popular, la idea de democracia en algunos lugares, en algunos momentos y para algunas personas, parece replegarse ante las incertidumbres y ante las amenazas.

Por eso, hoy podremos tener buenas vibraciones de lo que ha sido este Congreso –yo desde luego yo las tengo y muy buenas- pero si este fin de semana hemos acertado o no, es algo que vamos a ir comprobando día a día.

Hemos puesto a punto nuestro ideario, pero yo creo que nos va a llevar meses, tal vez años, saber si hemos dado con la clave del éxito.

Es verdad que no lo sabremos hasta el día en que podamos verificar si supimos adaptar nuestras políticas al signo que hoy marcan los tiempos.

Si supimos anticiparnos y dar respuestas a las inquietudes de los ciudadanos. Si fuimos ágiles y receptivos, si cogimos a tiempo el tren de la historia.

Hace 28 años, cuando celebrábamos los históricos Congresos de los años 89 y 90, caían los muros, caían muros que todos conocíamos muy bien. Hoy, sin embargo, algunos anuncian la construcción de otros nuevos. Años más tarde, en 2002, poco antes de nuestro decimocuarto Congreso, el euro comenzaba a circular en una Europa fuerte y unida.

Hoy, sin embargo, viejos cantos de sirena, en torno a identidades, nacionalismos y fronteras, pretenden hacer naufragar el proyecto político más importante que ha tenido la humanidad en mucho tiempo y nuestro proyecto de moneda única.

Y mientras celebrábamos, por ejemplo, nuestro Congreso en 2004, la Unión Europea abría sus puertas a las naciones de la Europa del Este, reconvertidas en jóvenes y palpitantes democracias.

Hoy, vemos cómo la democracia quizá más antigua y venerable ha abandonado Europa o quiere abandonar la UE.

Nuestra democracia derrotó a ETA, pero todavía pedimos y seguiremos pidiendo siempre y exigiendo y trabajando por la justicia, la dignidad y la verdad y por que nunca se cambie el relato. Pero también es verdad que hoy una sombra y una nueva tiranía de barbarie y terror se infiltra por las porosidades de una sociedad abierta como es la nuestra. Quieren que tengamos miedo.

Y, queridos amigos, como dijo un gran hombre, a lo único que debemos tener miedo es al miedo. Y cuando no se tiene miedo es cuando se defiende aquello en lo que uno cree. Así es como no se tiene miedo.

Hoy, en suma, asistimos al repliegue de una sistema liberal que por una parte dio lugar a una crisis económica muy fuerte, pero por otra parte también es el responsable de las décadas de mayor libertad, prosperidad y calidad de vida que demos conocido desde la antigüedad.

Todo ello está pasando a nuestro alrededor. Y hoy, por ejemplo, pese a su increíble formación, muchos jóvenes crecen convencidos de que vivirán peor que sus padres. Y hoy, pese a toda su preparación, la generación adulta vive convencida de que su pensión, nuestra pensión, pudiera ser inferior a la de sus padres.

Si el cambio tecnológico nos dejará sin trabajo, si la profesión de algunos dejará de existir dentro de 10 años… Y la pregunta que puede ser la conclusión de todos estos planteamientos es si podemos garantizar a largo plazo el crecimiento de nuestra sociedad de manera auténticamente inclusiva.

Queridos amigos, todas estas dudas existen y en las ponencias de este Congreso hemos sido capaces de responder a estas preguntas. Pero para liderar su plasmación estas realidades, ya no vale la política del día a día.

Ahora nos hacen falta anchas políticas generacionales que nosotros queremos liderar. O damos respuesta nosotros desde el PP o las darán por nosotros. Y lo peor es que algunos pretenden pescar en el río revuelto de la incertidumbre.

No hay que irse muy lejos.

A tan solo siete kilómetros de aquí, una casta populista lucha por librar a la humanidad de esa maldición que es la prosperidad económica y el bienestar social. Aunque, en verdad, de lo único que se quieren librarse los unos de los otros como muy bien sabéis.

Pero es que hay otros que pretenden arruinar la vida de ocho millones de catalanes y pretenden violentar el derecho del conjunto de los españoles y poner fin a largos siglos de nuestra historia común y, sobre todo, de un futuro de todos los españoles, un futuro que hagamos juntos.

Y ahora yo os pregunto y esto es lo que tenemos que pensar como partido: ¿A quiénes miran esos millones de ciudadanos que, apenas recuperados de la crisis están asistiendo atónitos a cuestiones que ya pensábamos que teníamos abandonadas y a planteamientos que ya creíamos superados?

¿En quién van a buscar las respuestas sino en nosotros? ¿En quién?

Somos el primer partido político de España y uno de los partidos más importantes de Europa. No existe en nuestra sociedad, y lo digo con toda humildad, pero también con legítimo orgullo, una organización civil, una compañía, una sociedad, una entidad que tenga nuestra capacidad de influencia pero, sobre todo, nuestra capacidad para vertebrar España y para tener un auténtico liderazgo social.

Nosotros somos el PP.

Pero queridos amigos y amigas, el liderazgo obliga. Tenemos la responsabilidad que se deriva de ese privilegio. Y si no ejercemos la segunda perderemos el primero y lo haremos con todas las consecuencias.

Por eso el Partido Popular tiene que liderar las políticas de la razón. Tenemos que hacerlo con ambición y también con sensibilidad. Y tenemos que hacerlo por España y por Europa.

Por eso, os pido que, a partir de esta misma mañana, llevemos a la práctica todo aquello que hemos aprobado.

Mirad: hace siete meses obtuvimos la confianza de ocho millones de españoles. Puede que sea la última vez que podamos gobernar con un margen tan estrecho.

Hoy los españoles siguen disfrutando de un activo que es de primer orden y que se llama estabilidad social, política y económica y en eso tiene mucho que ver el PP.

No olvidemos que la alternativa estuvo a punto de ser una coalición extremista entre la izquierda, el separatismo y el populismo que a buen seguro nos hubiera conducido a una grave crisis nacional y desgraciadamente no podemos confiar en que la izquierda de este país vaya a obrar por mucho tiempo conforme a los intereses generales. O a saber qué va a pasar con la socialdemocracia en España.

Ni tampoco vamos a saber ni tenemos por qué saber qué va a ocurrir con los nuevos partidos, sean los que sean, o si acabarán cansados de tanta estabilidad y buscarán nuevas emociones.

Por estas razones, yo os quiero proponeros nuestro gran objetivo. Un objetivo que es bueno para España y para los españoles, que es que tenemos que recuperar a nuestros votantes perdidos. Tenemos que recuperar nuestra mayoría social. Vamos a recuperar a los que se fueron a otros partidos y a los que se quedaron en la abstención.

¡Vamos a recuperar la unidad del centro derecha español! Eso es lo que va a hacer el PP.

Cuidemos a quienes han seguido confiando en nosotros y centremos nuestras energías en recuperar la confianza activa de esos españoles que se sintieron desengañados.

¡Elevemos nuestro techo y también nuestro suelo. No nos conformemos con menos!

Aprendamos de nuestros errores, seamos humildes y descubramos por qué hay mucha gente que dejó de creer en nosotros.

Vamos a construir una nueva relación con ellos.

¡Entendamos sus inquietudes, sus miedos, sus circunstancias y averigüemos qué les preocupa. Porque les necesitamos.
Les necesitamos para que España no tenga que depender algún día de quienes pretenden poner fin a la larga historia de nuestra nación.

Devolvamos a todos ellos la ilusión, porque sus ideas son las nuestras y sus expectativas también son las del PP.

Si desde el Gobierno debemos buscar entendimientos, acuerdos y dialogar, como partido tenemos que trabajar para incitar entender para sumar y convencer para ganar.

Nosotros somos un partido que aspira a ganar. A ganar. Porque somos un partido de Gobierno. De Gobierno de España, de las comunidades autónomas, de los ayuntamientos, del Gobierno sensato de toda la gente de este país.

Queridos amigos, estamos empezando a dejar atrás la crisis y tenemos todo para construir ese mapa de una España nueva.

Hemos elaborado unas ponencias que están llamadas a ser parte más importante de nuestro futuro. Nos queda lo más difícil, que es pasar de las musas al teatro.

Pero no solo eso. Tenemos a los mejores afiliados. Sí, la afiliación más cohesionada y más importante, más leal y más auténtica de todas las que pueden soñar cualquier partido político.

Y tenemos la suerte además y el privilegio de contar con el primer activo diferencial que tiene el PP: el mejor liderazgo y el mejor presidente.

Si existen cargos que hacen al hombre, también existen hombres o mujeres que hacen los cargos. Y si hoy el cargo de presidente del Gobierno es sinónimo de luces largas, de responsabilidad, de competencia, de sentido común y de altura de miras, es porque hay un hombre que ha dignificado ese cargo en los últimos cinco años y ese hombre es Mariano Rajoy, nuestro presidente.

Sólo desde la unidad y la cohesión internas, este partido ha sabido conciliar los pensamientos liberal, conservador y demócrata-cristiano. Pero desde el firme anclaje a esas mismas raíces que tenemos en el PP, somos mucho más, hemos ido más allá de las ideologías que representamos.

Porque todos somos el PP. Y precisamente por eso, todos nos sentimos cómodos en el PP y precisamente por eso se cumplen nuestras expectativas de victoria.

Creemos y nos comprometemos con la libertad, con la igualdad de oportunidades, creemos en el mercado y en la libre economía de mercado y en que no se puede dejar a nadie atrás.

Y creemos que nunca se puede ceder ante una idea: que todos somos iguales ante la ley. Estas ideas son fundamento de los derechos de la persona y son fuente de progreso y de prosperidad.

Así somos. Formamos un partido aglutinado en torno a un concepto cívico de nación y en torno a los principios de la tolerancia, de concordia y convivencia.

Un partido unido en torno a la idea de España, una España abierta e inclusiva, una España moderna, una España sugerente y una España con futuro.

Un gran partido que cree que la Constitución de 1978 nos ha convertido en una de las democracias más importantes y autorizadas del mundo.

Nos sentimos europeos porque respiramos el legítimo orgullo de sentirnos españoles. Por eso somos más europeos que nadie y por eso representamos tan bien a este país.

Existe una fuerza antigua y serena en nuestros principios. Estos principios son siempre los que nos van a sacar las castañas del fuego. Son siempre los que nos llevarán a la victoria política y estos principios son los que nos van a dar la supremacía, el liderazgo moral en la sociedad española.

Esto es lo que somos.

¡Somos la vanguardia y tenemos que aspirar a ser invencibles!

¡Porque somos el Partido Popular!.

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